

A los que les gusta La Picanteria también les gustó:



| Comida | Servicio | Ambiente | Precio | Votos |
|---|---|---|---|---|
| 4.3/5 | 3.7/5 | 3.7/5 | S/. 65 | 9 |
La chicha de jora y los chilcanos son celestiales. Todos los platos son soñados, la cuota justa de ají.
La comida es muy buena, se acerca bastante a como sería servida en una picanteria del Norte. El ceviche es super fresco, el asado de tira en escabeche es muy bueno y el sudado (picante y con cebolla china) también. La ambientación me gustó porque te saca de lo habitual y es muy simpatico comer en la mesa larga con gente desconocida porque inevitablemente terminas viendo, comentado y preguntando por el plato que pidió la gente del costado. El chilcano viene en un super vaso, con un par, ya estás.

Buen servicios, el personal conoce muy bien la elaboración de los platos. Me comí un ceviche bastante gourmet para mi gusto, a mi parecer el precio un poco alto con relación a la cantidad del plato. Una chita frita de 1 kg. que estaba espectacular y la guarnición de arroz blanco al dente riquísimo, tuve que romper la dieta. Para culminar un rico marciano de lúcuma (pura pulpa) recomendado.
Recomendable de todas maneras. Realmente delicioso!!!. Deben probar el cau cau, debe ser uno de los mejores de Lima.

Muy buena comida, y la cantidad generosa es excelente.
Me encantó la idea de una picantería en medio de un lugar donde no me lo esperaba. El lugar es lindo, super tradicional en su decoración y ojo, la mesa es para compartirla, así que si eres de los que no te gusta comer junto a desconocidos, mejor no vayas. La sazón tiene el sello Solis de la calidad. Sabores intensos, porciones grandes. De postre, no dejen de probar el marciano de algarrobina!!
Increíblemente costoso para el local y tamaño de los platos, el pisco sour de los mas caros de Lima Super incomodo comer a lado de personas extrañas todos apretados....Bueno debe haber gente que le gusta así, personalmente no volvería a ir. Por lo que pagué hubiera preferido ir al Fiesta que es del mismo dueño.
Hay que llegar temprano, el local es pequeño y se llena pronto, de lo contrario tendrás que esperar un buen rato.
La experiencia del lugar es muy agradable, hay una buena vibra en el hecho de compartir la mesa con desconocidos. No esperes carta, tienes una pizarra en donde puedes ver todas las opciones. Tienes que ir en grupo, de por lo menos de tres personas para probar una buena variedad.
El pescado lo pides por peso. Y aquí una advertencia, piensa en que vas a pagar por el peso del pescado entero, no de los filetes. Lo puedes pedir en forma de sudado, cebiche, jaladitos, jaleas, etc. Yo lo pedì como cebiche y de un pescado de 1,5 kg (calcula la mitad en pescado limpio), obtuvimos una fuente para 5. Agradable, pero no fue lo más destacado del almuezo.
El rocoto con chupe, parece extraño pero combina muy bien. El huevo frito equilibra bien los sabores.
El cau cau es delicioso y tuvimos que repetir el arroz con chancho porque le encantó a la mayoría.
La chicha de jora con diversos sabores: durazno, manzana, mamey, es algo a no perderse.
De cierre unos marcianos de algarrobina, un gusto recuperado de la infancia, que cierra muy bien la experiencia.